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Fecha: noviembre, 2017
“Dulces que rompen barreras”
José Moreno Losada 30-11-2017 | 10:17 | 0

ENDÚLZATE Y SOLIDARÍZATE

(Dulces que rompen barreras- Parroquia Guadalupe de Badajoz)

La vida no es una noria

La imagen puede contener: 5 personas, personas comiendo, personas sentadas, tabla y comida“Ven, ven, Señor, no tardes…”  El canto de entrada nos anunciará este próximo Domingo que los cristianos comenzamos un nuevo año litúrgico. Volvemos a adentrarnos en el misterio de la humanidad y la divinidad de Jesús de Nazaret, el Cristo, nuestro Señor, en su encarnación, muerte y resurrección. Para nosotros la historia no es el lugar cíclico, no es la noria del tiempo donde todo se repite, sino que en el ciclo de la naturaleza vamos viviendo con una concepción lineal de la historia, ella es para nosotros lugar de promesa y de esperanza. Estamos llamados a vivir cada día como único e irrepetible, con un valor capaz de eternidad si se realiza en el amor fundamentado. Desde lo relativo nos abrimos a lo absoluto, por eso cada tramo, cada paso, cada año nos vamos adentrando más en el misterio de la vida y de la verdad. Vamos descubriendo con la luz de lo trascendente que lo diario es el lugar de lo fecundo, que las relaciones son el espacio de lo vivido, que lo que tenemos, sabemos o podemos sólo tiene sentido en el horizonte de una vida que trasciende el existir en el ser.  Por eso cada día tiene su afán, cada año su historia, y no dejamos de avanzar en proyectos significativos de fraternidad y de cuidado mutuo.

Los dulces  de familia y vida

Por eso volvemos a encontrarnos, al comenzar el Adviento, con la fiesta del “DULCE SOLIDARIO”, una costumbre sencilla que viene arraigando entre nuestra comunidad parroquial de Guadalupe, en el barrio de Valdepasillas en Badajoz. Se trata de algo muy sencillo y familiar, a mí me recuerda a mi pueblo, a mi casa, a mi familia de origen, que al llegar estas fechas se comenzaban a preparar los dulces que nos iban a acompañar en los días de fiesta navideños. Estos eran la base, aunque después se compraran algunos mantecados y algo de turrón. Se juntaban mi madre y mis tías, amasaban juntas, íbamos al horno del pan en el pueblo, freían los roscos… y después se distribuían entre todas las familias, y llevábamos a aquellos que no podían hacerlo o que estaban de luto ese año, y así aliviábamos su pena. Aquello tenía hasta su olor especial. Pues así ocurre el primer fin de semana, al comienzo del Adviento, en nuestra parroquia. Muchas personas se disponen, preparan sus mejores dulces, incluidas familias de Segura de León, Monjas de Talavera y de Gévora, hasta nos llega la dulzura de las mujeres del taller de los Colorines, etc. La sacristía se convierte en un almacén de familiaridad, cariño, generosidad, de alegría y hasta de buen olor, amén del buen sabor, me trae recuerdos de aquella infancia y de aquellos dulces tan familiares, tan compartidos. Y compartimos entre todos: unos traen sus dulces y otros los compran, o hacemos las dos cosas a la vez. Así las ganancias son seguras, que la Parroquia nunca pierde.

Fuera barreras

Ahora bien, como no somos cíclicos sino históricos, vivimos desde promesas y esperanzas, cada año la fiesta del dulce solidario tiene una mirada, una perspectiva. Este año el horizonte está en “romper barreras”. Nuestra parroquia está situada entre centros especiales como son APNABA Y ASPACEBA (Niños con autismo y paralíticos cerebrales). Nosotros queremos ser comunidad con ellos, no queremos que haya barreras, por eso deseamos conocerlos, compartir, celebrar juntos, sentirnos familia, y que ellos sepan que esta parroquia es su casa. Estamos estableciendo relaciones mutuas de enriquecimiento auténtico para todos. Ellos nos enriquecen sobremanera con sus experiencias, su presencia, con sus familias. Es algo maravilloso la oleada de ternura y cuidado que ejercen esas asociaciones, derrumbando barreras para crecer en dignidad e igualdad. Y eso hace que este año nuestro proyecto de concienciación y generosidad tenga como objetivo poder ayudar en objetivos de mejora de estos centros en lo que se refiere a la relación de los usuarios con su entorno. La comunidad se va concienciando de esta realidad y va colaborando, mostrando que no están solos que los consideramos nuestros. Por eso esta venta de dulces tiene una doble dimensión: nos hace más hogar, agranda nuestra familia parroquial, integra más a todos los que la formamos, pero a la vez es taller de igualdad y dignidad. Compartimos desde la alegría para ser más hermanos y más justos.

Por una ciudad compasiva

Por eso nuestro lema evangélico en este primer domingo de Adviento es claro: Despierta, abre los ojos, muévete, ENDÚLZATE Y SOLIDARÍZATE.

N.B.- Estaremos el sábado, día 2,  por la tarde a partir de las seis hasta las ocho y el Domingo, día 3, en la mañana a partir de las once. Parroquia de Guadalupe,  junto al instituto bioclimático.

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Un ejército de mujeres fuertes. (En el día contra la violencia de género)
José Moreno Losada 25-11-2017 | 10:01 | 0

Las religiosas en el mundo y en la Iglesia

De la violencia de género y la igualdad

Miles de mujeres y hombres salen a la calle contra la violencia machistaHace tiempo escribía algo que aparecía en la tribuna de este diario HOY sobre la igualdad de género como tema transversal tratado en las jornadas de formación de los jóvenes estudiantes católicos y los profesionales cristianos que les acompañaban en el paradisíaco paraje de la Garganta de Cuartos en Losar de la Vera. Allí confesaba yo mis reticencias al tema y me conversión a la importancia y relevancia de este tema en la formación de los jóvenes y, en mi caso, también de los adultos. Hoy día de concienciación del tema la violencia de género y la necesidad de combatirlo he vuelto a sentirme tocado de un modo especial.

María mujer de Dios, mujer de libertad

En la mañana mientras me aseaba escuchaba la radio, en este caso a Pepa Bueno que me ponía al día de la cuestión celebrada con testimonios directos y opiniones varias. Después enseguida recibía los watsap con las canciones reflexivas y motivadoras, como la de Bebe en su enlace de YouTube, “Malo”, y yo hice mi propia aportación en audio a mis conocidos dando gracias a Dios por todo lo que he recibido en mi vida de las mujeres, sin las cuales yo no sería lo que soy sin duda alguna. Y hasta alguna canción religiosa mariana en la que aparece la grandeza de la Virgen como mujer viva y transformadora: “Madre de los pobres, los humildes y sencillos, de los triste y los niños… tú la más pobre porque nada ambicionaste…toda tu riqueza fue tenerle solo a Él” y en ella a esa mujer que sabe del Dios que derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, que despide vacíos a los ricos y sacia de alimentos a los pobres…”. En ella veía representada a la humanidad en su perspectiva femenina y materna, en su lucha y su verdad, en su dignidad y la justicia que se le debe.

La mirada divina y su feminidad

Pero la verdadera vivencia la experimenté en el quehacer que hoy me tocaba desde mi ministerio. Mercedes, religiosa presidenta de la Confederación de religiosos de nuestra diócesis, me había pedido que si podía acompañar a los religiosos en el retiro con el que se preparan para este tiempo de Adviento que ya mismo vamos a comenzar los cristianos. El tema deseado tenía que ver con la esperanza en nuestro tiempo. Yo que siempre quiero estar dispuesto para los religiosos, porque creo que les debemos muchísimo, acepté y pensé en compartir con ellos un tema de la palabra de Dios que me parece iluminador y provocador de ánimo y de esperanza: “La mirada salvífica y esperanzadora de Dios sobre la humanidad”. Y allí estaba yo con mis apuntes y mi deseo de ser instrumento útil en esos hilvanes para que pudieran contemplar a Dios y la vida, en el tono de la esperanza histórico salvífica.

Cuarenta mujeres vírgenes, pobres y obedientes: madres, llenas de riquezas y libres

Allí estaban unas cuarenta mujeres –varones no había en este caso- dispuestas a pasar un día de silencio y de oración contemplativa que alimente su vida consagrada, en orden a profundizar en el conocimiento de Cristo para más amarle y seguirle, y renovar su fidelidad a Dios en su entrega consagrada a los hermanos. Y al comenzar la oración , se me vino al corazón, la imagen de todas ellas, una a una, porque yo les iba a hablar de la mirada divina y allí sentía y percibía yo, que eran sus miradas la que eran divinas, y que serían ellas las que a lo largo del día me iban a estar hablando de la mirada compasiva y fecunda de Dios. Allí estaban mujeres que organizan y llevan todo el peso del comedor de Martín Cansado y muchas cosas más, las que atienden ancianos cerca de Valdebotoa, las que se desviven en el cerro de Reyes con las mujeres del barrio en la promoción de la mujer y quieren pasar de la asistencia a la transformación viva y eficaz de las personas débiles y rotas, las que colaboran en el centro hermano acompañando fraternal y maternalmente a los adictos, las que atienden y cuidan enfermos a diario, las que acompañan a estudiantes en las residencias, las que organizan empresas de solidaridad y transformación de reciclaje, las que dan su vida por los que tienen problemas serios psicológicos como la esquizofrenia, las que han cuidado a enfermos del sida, las que van a la cárcel con los presos, las que avivan colegios con espíritu de humanismo cristiano, las que acompañan niños y jóvenes en las parroquias, las que visitan a ancianos que viven solos en sus casas, las que han pasado años y años en países pobres… las que cada día se levantan muy temprano y están todo el día maquinando como ser más para los demás, como darse mientras haya fuerza y se cuidan en su interior en su apertura al misterio de lo divino en Jesucristo para poder amar como él nos ama… y así seguía y continuaba en cada rostro, en cada conversación, en cada mirada, contemplando lo que yo balbuceaba e intentaba decir con hilvanes del libro del  génesis, palabras de los profetas, citas de los evangelios, claves de la cristología paulina… y hechos de vida que a flor de piel les podía iluminar lo que, día a día, ellas van luchando y conquistando en la realidad de un amor en el que se consumen y se gastan.

Madres sin límites, ricas en su pobreza… y libres

Muchas de ellas mayores, alguna ya bastante mayor y se confesaba de que su pecado era que ya no podía hacer todo lo que deseaba a favor de los más necesitados, que le estaba costando mucho aceptar su debilidad y ofrecerla, junto a los débiles de la historia. Allí no podía por menos de ver cómo se realizaban los verdaderos votos evangélicos de su vida consagrada: Vírgenes no para la esterilidad, sino para una maternidad sin límites, una fecundidad que cubre a los rotos y a los más inútiles a los ojos del mundo que son los preferidos de Dios; con un voto de pobreza que no les llevaba a la ruina sino a la verdadera riqueza, la de aquellos que se gastan enriqueciendo a los demás con su generosidad y que pueden alabar a Dios porque descubren que las riquezas de este mundo pasan a cuchilla por la polilla y la carcoma, pero la riqueza de la bondad de Dios en inmortal y nadie la puede quitar del corazón de los sencillos, por eso ellas viven con la paz mayor del mundo; y obedientes sin entregar la libertad, al revés llevándola al máximo, porque para ser libres las liberó Cristo, no tienen otro horizonte de obediencia que la surge del corazón del Padre Dios ante las necesidades de los hermanos, ahí está su horizonte, no buscan hacer lo que quieran, sino lo que los hermanos más necesitan. Por eso si tienen que habilitar un lugar para la ola del frío de este invierno se preparan y ya tienen sus hamacas y sus sacos de dormir comprados para todos los pobres de la calle, y están dispuestas a dormir con ellos, porque quieren formar una casa cálida con ellos, un lugar que lo sientan como familiar. Sienten que Dios les manda servir a los desheredados y en eso está su verdadera libertad, en hacer lo que el Padre les sugiere con su espíritu. Nos quieren ser perfectas pero se desviven por ser compasivas, y es que no hay otro camino de perfección que el amor compasivo.

Perdón por las violencias del descuido, la minusvaloración, a veces,  la desigualdad  o el no aprecio…

Por eso hoy, sentía deseos –aunque no lo he hecho explícitamente- de pedirles perdón por las veces que desde el ministerio sacerdotal -varones-  no las valoramos en su grandeza evangélica para la iglesia, por las veces que no son valoradas por los obispos, por los espacios en los que son especialistas y no se les tiene en cuenta para programar y decidir eclesialmente, porque a veces encuentran más apoyo en el mundo secular y hasta político para sus intenciones que en la propia institución eclesial, porque en nuestros planes diocesanos no contamos lo suficiente con su aportación a la hora de planificar y compartir responsabilidades, porque a veces en las comunidades parroquiales no se les reconoce el protagonismo de entrega que ejercen y el servicio que prestan… De alguna manera, violencias que tienen de trasfondo la cuestión del género, cadencias históricas, que al día de hoy estamos llamados a superar con rapidez por razones humanas, sociales, culturales y lo que es más urgente: razones evangélicas y eclesiales, porque hemos de obedecer a Dios antes que a los hombres y en este tema me da que estamos obedeciendo más a “nuestro ser varones” que a Dios, aunque lo revistamos hasta de teología. Bendigo a Dios porque hoy me ha mirado divinamente en este ejército de mujeres consagradas con una virginidad que las hace madres universales, con una pobreza que enriquece a muchísimos, y con una obediencia que está haciendo libre a muchas de las personas con las que se encuentran y a las que sirven especialmente en ámbitos de pobreza, debilidad y dolor.

Ah y gracias a todos los religiosos en España, y en la Iglesia, que han mantenido la llama encendida en momentos de oscuridad y desorientación, sufriendo en sus propias carnes la tentación de la huida, pero permaneciendo en la búsquedas de la fidelidad a Dios y a los hombres con el deseo de caminos nuevos y verdaderos.

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“Haceos como niños…” -Día internacional del Niño-
José Moreno Losada 20-11-2017 | 11:22 | 0

“Lex orandi, lex credendi”

“Haceos como niños…”

La imagen puede contener: 1 persona, de pie, calzado y niñosEn esta mañana, Padre, al enterarme de que celebramos el día internacional del niño me acuerdo de tu hijo Jesús, envuelto en pañales y acostado en un pesebre, y recuerdo sus palabras invitándonos a ser como niños para entrar en el Reino de los cielos, en la dinámica verdadera de la vida auténtica y original, la que es transparente y sin tapujos.

Fuertes en la debilidad

La imagen puede contener: 1 persona, durmiendo y primer planoEn esa invitación me siento llamado a saber vivir en la debilidad y en la dependencia. En una sociedad en la que todos queremos ser independientes, fuertes, superiores, y así educamos a nuestros hijos, tú te presentas envuelto en pañales, recordando lo que realmente somos criaturas débiles que necesitamos de los demás. Nos presentas la debilidad como la oportunidad de vivir en el verdadero agradecimiento y en la confianza total, llegamos a la vida en la intemperie de la mayor necesidad, sedientos de vida sin más armas que la compasión que inspiramos en la mayor de las debilidades y ahí nos muestras nuestra grandeza. Señor cómo celebro tu ser y tu amor cuando a los más pequeños y recién nacidos los veo rodeados y protegidos de toda su familia, siendo el centro y lo más importante para ellos, disfruto en cada bautismo, en el que ponemos como centro de nuestras vidas, de la familia y de la iglesia, a los seres pequeños que nos ganan para el amor y la ternura. Ayúdame Señor a ser como un niño, a reconciliarme con mi debilidad, a no esconderla ni huir de ella, sino acogerla, compartirla y celebrarla junto a los demás y agradecer todo gesto de ternura y cuidado que reciba en mi vida.

Auténticos y transparentes

También descubro tu llamada a la transparencia de los verdaderos sentimientos y emociones. En una sociedad en la que se brindan unas emociones y se ocultan otras, en las que se utilizan algunas de ellas para vendernos y se nos vende para vencer otras que se les califican como negativas, tú nos muestras en los niños la coherencia de los sentimientos, el crecimiento en todas las emociones como la alegría y la tristeza, el miedo y la valentía, la timidez y la ira… en todas hay vida, verdad, amor. Encauzarlas y vivirlas es el reto, ocultarlas es morir y romper la verdad de lo que la existencia nos da y nos quita. Ayúdame Señor a ser transparente, a vivir en lo auténtico y lo original, a mostrar sentimientos verdaderos, a encauzar y no reprimir lo que siento y lo que soy. Dame la luz suficiente en mi experiencia para poder conocer los sentimientos de los demás y sus emociones sin juzgarlos, a quererlos como son y acogerlos para darles mis mejores sentimientos y emocionarnos juntos en la fraternidad y en la facilidad de un mundo y una vida mejor para todos.

Gozosos y confiados

bisaMe seduce su alegría y su alboroto, su gozo de vivir y de encontrarse, su expresa petición de cariño y cuidado, y su expresión libro de afecto y cariño. En un mundo en el que la alegría se busca en el puro bienestar, tú me muestras a los que son gozosos por el puro bien-ser, por el abrazo y la risa, por el juego y la esperanza, por la confianza y el riesgo. Sácame Señor de la comodidad de lo reglado, de la seguridad de lo medido y controlado, llévame a la naturalidad del encuentro, de la sorpresa, de la admiración, de creer en lo imposible desde la pequeñez de lo diario y de lo posible, entra la magia del Espíritu en mi corazón para ser creativo en la creación, para soñar lo nuevo y lo imposible, para dormir en la paz de una vida cansada de andar en el riesgo y de lo nuevo. No permitas que me encierre en lo conseguido, en la soberbia de lo ganado, haz que me levante cada día con la programación de lo que vendrá por gracia y será nuevo en el corazón que, aunque tocado de años, se siente vivo y alegre como el del niño que sabe que hoy todo será nuevo.

Padre dame un corazón de niño como el tuyo, dame un corazón divino como el de los niños, un corazón divino y humano.

P.D.- Sin olvidar que el mejor instrumento es:   Derechos humanos

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I Jornada mundial de los pobres: “No amemos de palabra…”
José Moreno Losada 19-11-2017 | 5:57 | 0

Ser y no temer: Todos somos pobres entre los pobresResultado de imagen de I jornada mundial de los pobres

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Me piden que escriba lo que hemos contemplado a la luz del Evangelio en la Eucaristía de hoy. Lo que he dicho hoy en la homilía, aunque la he pensado más para mí que para nadie.

Una jornada mundial de la Iglesia ante los pobres

Un Domingo  más en torno a la Palabra de Dios en nuestra parroquia, en la misa dominical. En el contexto de los últimos domingos del tiempo ordinario, que nos darán paso al nuevo año litúrgico con el adviento, nos presentan evangelios de carácter escatológico, aquellos que nos hablan del futuro divino al que estamos llamados por el amor de Dios, son evangelios que nos hablan del juicio definitivo, el juicio del amor, que nos ilumina a la luz de las obras de la generosidad: “Porque estuve enfermo, hambriento, sediento, enfermo, encarcelado¦ y me reconociste, te acercaste y me ayudaste.

En este contexto litúrgico, el Papa Francisco ha invitado a toda la Iglesia a que miremos a los más pobres de la tierra, que toda la Iglesia fijemos nuestra mirada compasiva en los pobres, hoy es la primera jornada mundial de los pobres, que se institucionaliza para años sucesivos.

No nos pide una colecta, sino una mirada compasiva, no se trata de dar sino de ponernos delante de ellos y poder contemplar la riqueza divina que nos puede llegar a través de ellos. Porque esa es la clave cristológica fundamental desde la que vivimos: “Cristo, siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza”. La pobreza nos enriquece si nos abrimos a ella con el corazón de Dios y somos capaces de abrirnos a la realidad de Dios que se nos ofrece como salvación en ella, en aquellos mismos que olvidamos y rechazamos por su pobreza.

No esconder, no huir… el talento

Se nos pide que los miremos a las personas en la mayor pobreza, en su verdadero valor, que es el mismo que el nuestro. Hoy cuando escuchamos la parábola de los talentos se nos invita  a entrar en el corazón de la misma, que no es tanto de una responsabilidad moral, sino de un aviso profundo: “Tuve miedo y fui a esconderlo”. Hay un miedo, que nos ciega, nos esconde, nos lleva a huir, y entonces nos hacemos incapaces del verdadero gozo, de la verdadera vida, del verdadero banquete y la auténtica riqueza.

Los talentos no son las capacidades de tener, saber o poder, sino algo más profundo y verdadero: es la vida, el verdadero regalo divino, somos “imagen de Dios”. Lo somos en África o en Europa, siendo hombre o mujer, listo o torpe, rico o pobre, exitoso o desgraciado. Ahí está  nuestro verdadero valor, nuestra autenticidad más original. Ahí reconocemos que somos imagen en la debilidad, como el Señor, “envueltos en pañales y acostados en un pesebre”, y  que lo somos en el resucitado, porque cuando éramos pecadores y limitados, el dio su vida por nosotros, y la dio por todos, por el santo y el por el más desestructurado de la historia, dándonos valor por su verdadero amor entregado.

El Papa nos invita a dar tres pasos muy sencillos en este dí­a de los pobres del mundo:

  • Reconocerlos, ponerles nombres. Muchas veces nos rodean, les damos limosnas, pero es necesario mirarlos a fondo, y dejar que Dios nos ayude a reconocernos desde ellos mismos. Nos da miedo mirarlos y reconocerlos, porque tememos nuestra propia pobreza, cuando los miramos desde el silencio y desde la interioridad fecunda y contemplativa nos damos cuenta de que todos nosotros si nos ponemos a la intemperie, sin seguridades exteriores,  somos tan pobres y desgraciados como ellos. Las seguridades con las que vivimos no dejan de ser vendas de nuestra propia debilidad y pobreza. Todos somos criaturas y abandonados a nosotros mismos, sin los demás y nuestra suerte, nos quedamos en pañales y en el pesebre. Por eso el Señor en los pobres nos invita a conocernos profundamente, a reconocernos débiles como los más pobres, y a vivir agradecidos, enormemente agradecidos. Sólo en nuestra debilidad y pobreza Dios se hará fuete y encontraremos la verdadera seguridad, no la que conquistamos nosotros o nos dan los demás, sino la que fundamenta nuestro Dios, sólo El es nuestro escudo y nuestra fuerza, y lo es de  todos, porque todos somos imagen de El en nuestra pobreza y debilidad. No somos menos pobres que los pobres, por eso somos hermanos también en la pobreza. Así lo decía el propio Papa a los encarcelados: “yo no soy mejor que vosotros… yo en vuestro contexto e historia posiblemente también estaría en la cárcel”.

 

  • Acercarnos: hacernos prójimos. No des limosna si no es desde la cercanía, no se trata de algo económico, sino de encarnación como el Señor que se despojó de su rango, sus poderes y seguridades,  para hacerse uno de tantos, llegando incluso a la mayor pobreza de morir en la cruz como un esclavo. Acercarnos es hablar, conocer, hacer amistad, poner nombre, saludar, echar un rato, informarse, contarle nuestra vida y nuestras cosas, escuchar las suyas.  Salir del anonimato ante ellos y dejar que ellos, si quieren, salgan del suyo ante nosotros. En nuestro barrio, nuestra parroquia, en la región, en el mundo, conectar y compartir vida. Hacer que nuestra comunidad parroquial sea habitable para ellos, que esté abierta, tengan su lugar como uno más, y puedan celebrar la vida y su Dios con nosotros, que tenemos la misma vida y el mismo Dios. Que pasen de la fría puerta a la mesa caliente del pan y el vino.

 

  • Compartir: que no es darles, es sentarnos en la misma mesa, hacer el mismo camino, divertirnos juntos, pasear, reí­r, llorar,  pasar fiestas entrañables juntos, invitarlos a nuestros acontecimientos, “porque si invitamos solo a los que pueden pagarnos invitándonos ellos, eso también lo hacen los paganos, a nosotros se nos invita a ser imagen de Dios que invita a los pobres que están en los cruces de los caminos, a los que no pueden pagarle, es decir, a todos nosotros.

 

  • El Evangelio de Hoy, como los pobres actuales, no nos exigen nada, al revés quieren darnos algo que nadie nos lo puede dar. nadie más que Dios, y eso es  vencer al miedo que impide que entremos en el verdadero gozo del Señor. El miedo a salir de nuestra indiferencia indolora, el miedo a reconocernos por reconocer a los otros en sus pobrezas, el miedo a ser buenos y generosos como muchas veces deseamos en lo más profundo de nuestro corazón, pero que lo acallamos por un temor tonto asentado en el deseo de una seguridad falsa. Yo me doy cuenta que tengo miedo, yo que predico sé que podí­a nombrar y nombrarme más ante los pobres, que podrí­a acercarme muchí­simo más a los que  menos tienen, y que siento el deseo de ser más generoso y compartir mucha más vida pero me quedo en la comodidad de una seguridad que me empequeñece y me empobrece con la claves de un mundo injusto e insolidario.

 

  • Nuestro Dios, que es el Dios de los pobres  -de todos los hombres que son criaturas y dependientes, o sea, todos- quiere hacernos ricos en los más pobres de la tierra, y para eso está dispuesto a hacernos libres, a liberarnos de los miedos que nos impiden se auténticos y originales como lo es Él. Desea romper con todo lo que nos impide ser verdaderas imágenes de Dios y ver la imagen verdadera de Dios en el corazón de los más pobres de la tierra,  a esa imagen que desea abrazarnos para enriquecernos con la riqueza que nadie nunca nos podrá quitar y que nos abre las puertas del Banquete Eterno.

 

  • Comamos juntos en la mesa del pan universal , pidamos a Dios Padre el pan Nuestro de cada día, pero sobre todo pidamos que nos quite el miedo que nos quita su verdadera presencia en nuestro corazón y nos impide su amor más auténtico y original, líbranos de este mal que nos ciega para no ver a los más pobres, no acercarnos y no saber compartir con ellos. Haznos verdaderos prójimos de los últimos con la fuerza de tu Espíritu.

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Del sepulcro y la vida -Desde la riada en Badajoz-
José Moreno Losada 17-11-2017 | 12:20 | 0

Palabras pronunciadas en la Eucaristía que se ofreció por los fallecidos en la riada en la Parroquia de Jesús Obrero de Badajoz, en el Cerro de Reyes, presidida por  Francisco Maya, vicario episcopal de la ciudad. Considero que merece la pena reflexionar a partir de ella.

Del sepulcro surgió la vida…

(A los 20 años de la riada)

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Aquella noche aciaga

Hace 20 años vivimos una noche infernal, caótica y cruel; noche de muerte y destrucción causada por una lluvia torrencial, que convirtiéndose en un río desbordado, arrasaba por doquier, matando a 24 personas y una desaparecida; y dejando que este barrio del Cerro y parte de la barriada de San Roque y los pueblos de Valverde de Leganés y de Balboa experimentarán el dolor de casas destruidas y de enseres totalmente perdidos. Aquella noche, unida a las semanas siguientes, fueron días de desconcierto, de rabia, de preguntas incesantes, culminando siempre en aquél grito de Jesús: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. Sentimos la impotencia ante una naturaleza que inesperadamente rugía con fuerza, y caprichosamente destruía en unas horas lo que había requerido años de esfuerzo y de trabajo. En nuestro corazón resonaban las palabras del libro de las Lamentaciones: “Me han arrancado la paz, y no me acuerdo de la dicha… Estoy sin fuerza y abatido”.  Así eran como se encontraban cientos de familias experimentando la finitud del ser humano y el misterio de una naturaleza incontrolable.

Dolor de la naturaleza           

Se escribieron ríos de tinta tratando de dar explicaciones y razones de por qué había sucedido aquella catástrofe. Habrá algunas razones, no lo dudo, pero cuando la naturaleza campea libremente por dondequiera difícilmente puede ser encauzada y contenida. Esta realidad nos pone de relieve hasta qué punto el hombre no es un ser todopoderoso, capaz de controlar todo cuanto sucede en el universo. Ahora bien, los cambios climáticos tienen también causas producidas por el ser humano como dice el Papa Francisco en la encíclica Laudato si”. “Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa común como en los últimos siglos. Pero estamos llamados a ser los instrumentos del Padre Dios para que nuestro planeta sea lo que Él soñó al crearlo y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud” (LS 53).

Brotó la vida y la armonía de la solidaridad       

Resultado de imagen de riada en badajozY cuando el caos y la muerte aparecían como vencedores, surgió la vida: la solidaridad brotó como un río caudaloso para poder consolar, sanar y acompañar a todas las familias afectadas. Los hombres y mujeres de Badajoz y otros pueblos se convirtieron en voluntarios anónimos limpiando el barro de las casas y de las calles, ayudando en el reparto de alimentos y enseres y haciendo de samaritanos poniendo el bálsamo del dolor compartido, de la escucha y del consuelo a tantas familias destrozadas y desorientadas. Los de Protección Civil y los bomberos trabajaron hasta la extenuación; los militares salieron de sus cuarteles para ejercer su labor humanitaria, y se hicieron presentes tanto para quitar barro como para aportar cuanto hiciera necesario. Los políticos de las distintas instituciones del Estado como de la Región y de la ciudad de Badajoz se coordinaron y actuaron con gran eficacia, olvidando las diferencias políticas. Toda la ciudad se sintió solidaria con el Cerro de Reyes. Y desde toda España llegó una riada de solidaridad propiciada por particulares, instituciones, asociaciones, comercios, empresas, equipos de futbol, etc.

Signos de resurrección en medio de la tragedia      

Si la muerte inesperada destruyó sueños y proyectos, y nos había metido en el sepulcro, la vida del Resucitado se hacía ahora presente a través de la riada de la solidaridad, que corría repleta de fraternidad y unidad con todos los afectados. En Cáritas, como en otras instituciones, nos sentimos desbordados por tanta generosidad. Había que organizar y hacer que todo lo que se recibió llegará con celeridad a los afectados, pero no irracionalmente. Todos ponían su grano de arena, para que la esperanza brotara y renaciera desde el amor hecho solidaridad.

Las instituciones estatales, autonómicas y locales estuvieron a la altura que se les pedía. Se consiguió realojar y dar cobertura a los que se habían quedado sin hogar. Y también se consiguió el reto, a corto y largo plazo, de rehacer y planificar un nuevo barrio. Hay que agradecer la voluntad política, para poder llevar a cabo las inversiones económicas que se necesitaban. Lo que parecía imposible conseguir en tan poco tiempo se logró. Tanto la administración estatal, gobernada por el PP, como la autonómica, gobernada por el PSE, y la local, gobernada por el PP, a través del dialogo y el esfuerzo común planificaron un nuevo barrio y lo construyeron en un tiempo récord.

Lección de vida y política auténtica

Del sepulcro, en donde habitaba la muerte, surgió la vida del Resucitado, que se hacía realidad a través del diálogo, la colaboración, el entendimiento y la búsqueda de soluciones eficaces para los más pobres. La auténtica compasión, hecha solidaridad y justicia efectiva, ponían de manifiesto que no hay mejor medicina para el ser humano que el amor solidario, que nos hermana y nos hace compartir juntos los sufrimientos y las alegrías de los otros.

Samaritanos para siempre?

Todos fuimos samaritanos en la apuesta decidida por liberar a las familias de tanto sufrimiento, aunque fueron ellos los que sufrieron en sus carnes el miedo, la angustia y el desconsuelo al padecer el horror de una noche que siempre quedará marcada en sus mentes y corazones, y, sobre todo, el dolor ante la pérdida de sus seres queridos.  Pero permitidme que haga referencia a dos personas, que creo debemos recordar: a Don Santiago Moreno, párroco en aquel momento de esta barriada, que sufrió y lloró con su gente, quedando marcado para siempre por la experiencia vivida, y a D. Manuel Malagón, que llevaba poco tiempo como sacerdote en este barrio, y metido en la calle, entre la gente, se dió por completo. Y sin querer quitar protagonismos a autoridades civiles, quiero recordar aquella homilía de D. Antonio Montero, Arzobispo de Mérida-Badajoz, que en la celebración de los fallecidos por la riada en la Granadilla, marcaba pauta de cómo actuar.

Resultado de imagen de riada en badajozHermanos, aún queda mucho por hacer, la vida que brotó de aquella solidaridad debe permanecer en este barrio y en toda la ciudad. Aún hay mucho sufrimiento, mucha gente sufre por la falta de trabajo, y se encuentran en la pobreza y la exclusión. Debemos de nuevo unirnos todos para afrontar los grandes retos de nuestra ciudad. No se trata de echarnos las culpas unos a otros, sino de sentarnos, dialogar y buscar soluciones eficaces para luchar contra la pobreza en las barriadas de Badajoz. Éste quiere ser el empeño de nuestra Iglesia, y por eso desde Cáritas diocesana se quiere planificar un programa de lucha contra la pobreza para las barriadas más pobres de la ciudad. Ojalá que el espíritu que marcó el quehacer en la lucha contra los efectos de la riada sea el que prevalezca en estos momentos.

Francisco Maya Maya. Vicario Episcopal de la Ciudad de Badajoz.

(Homilía pronunciada en el 20 aniversario de la Riada)

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.