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Fecha: enero, 2018
Curas de oro y plata
José Moreno Losada 09-01-2018 | 3:46 | 0

“Seamos sacerdotes de Jesucristo sin más”

Celso Morga con su presbiterio en Badajoz

La imagen puede contener: 3 personas, personas sonriendo, personas de pie y exteriorAyer, un año más, el presbiterio de Mérida-Badajoz se reunía para celebrar un encuentro fraternal navideño junto al pastor de la diócesis, don Celso Morga, en el seminario Metropolitano de san Atón de Badajoz. Siempre se aprovecha este evento para homenajear colectivamente a los compañeros que cumplen sus celebraciones jubilares de 25 y 50 años de ministerio en la Iglesia – Palabras delegado del Clero– . Unos, con sus cincuenta años, a punto de cumplir, o recién cumplidos, otros con sus setenta y cinco, en las mismas circunstancias. Y en medio yo y un buen grupo de sacerdotes que estamos de puente o en medio de esas generaciones. Eso me daba un sentimiento en la celebración de contemplación y acción de gracias, notando en el ambiente que era el sentimiento común compartido tanto en el acto de homenaje con sus lecturas creyentes, como en la celebración de la Eucaristía en la que el Arzobispo nos invitaba a ser sin más adjetivos sacerdotes de Jesucristo, y en la comida de hermanos en la que no faltó ni la alegría ni el buen vino de la tierra.

Generación intermedia

La imagen puede contener: cielo, nube y exteriorAnte los mayores porque fueron nuestros referentes, entre ellos había más de un formador y profesor nuestro en la época del seminario, con ellos dimos pasos hacia el ministerio y con ellos nos iniciamos en nuestras andaduras ministeriales, tan plurales y enriquecedoras. Les estamos muy agradecidos y nos gustaría respetarlos profundamente hasta su despedida final, hacerlo con ternura y cariño para que puedan sentir siempre nuestro agradecimiento, aunque alguna ver fuéramos jóvenes críticos con ellos, como ahora lo serán los más nobeles con nosotros, daba su buena salud y formación.

Ante los para nosotros, todavía jóvenes o muy jóvenes, el deseo de dar gloria a Dios, porque los hemos visto crecer desde pequeños, algunos con once años, hasta esta plenitud humana y sacerdotal que gozan y de la que nos sentimos orgullos, porque de alguna manera les hemos pasado el testigo, hemos compartido con ellos ilusiones y tareas, y no dejan de ser acicate y , a veces aguijón, para que no nos durmamos en los laureles, ni entremos en esa etapa en la que se comienza a oír “yo ya…”, como rendidos a un momento que se presenta nuevo. Ahora son ellos los que están ahí para llevar el peso más fuerte de nuestra iglesia y de nuestra misión como presbiterios, y con ellos queremos ser nuevos y graciosos para esta historia que nos ha tocado vivir. Entre unos y otros, los dorados y los plateados, nosotros nos sentimos generación intermedia, y nos gustaría saber con la sabiduría de los mayores y soñar con los sueños, cargados de realismo, de estos sacerdotes consolidados en esa edad media tan fecunda y profunda.

La sabiduría de los mayores

La imagen puede contener: una o varias personas, sala de estar e interiorLos mayores, en su celebración dorada, con sabiduría de última etapa – en labios de Francisco Barroso- dando razones de una vida y un ejercicio, que tras muchas etapas, van coronando con alegría y satisfacción, dando pautas y claves de lo que es una entrega que merece la pena, y deseando vivir ahora con la paz de lo sentido en acción de gracias y todavía con bastante disponibilidad. Les toca ejercer de “simeones” en el templo y en la calle, para agarrados a la cruz y a la esperanza decirnos que “ahora el Señor puede dejarlos irse en paz porque sus ojos han visto al salvador…”, pero que van a estar en alabanza hasta que ese momento les llegue y ellos estén con las velas encendidas. Hasta con belleza literaria propia de los hombres sabios y sencillos – con el espíritu de Antonio Bellido-, nos dan el decálogo de lo único importante desbrozando para un sacerdote, en su singularidad de hombre de Dios y del pueblo, lo que es el único mandamiento: “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos.”

La madurez novedosa de los plateados

Los plateados –por boca de Nico Silos- , en plenitud de vida y acción ministerial, nos hablan ya de consolidación y planteamientos, sacerdotales centrales que han descubierto en su quehacer ministerial y con los cuales quieren vivir y ser fieles en su tarea. De alguna manera nos dicen que no creen o sirven porque nosotros, los de en medio, se lo hayamos dicho o acompañado, sino porque ellos mismos lo han visto y han creído que merece la pena ser sacerdote en medio de este mundo y de esta iglesia, con modos y formas que han de ser nuevas y auténticas. Y para eso nos marcan las líneas y perspectivas en las que creen. Me tomo la libertad traer a este espacio particular las claves o conclusiones que nos ofrecían los que cumplían sus veinticinco años de ministerio en su lectura creyente de lo vivido:

Claves de un ministerio descubierto en el vivir entregado

La imagen puede contener: una o varias personas e interiorCada trayecto recorrido, cada paso dado, nos ha ido adentrando aún más en la dimensión de la llamada al ministerio y la respuesta al mismo, que creemos que tiene su raíz en tres dimensiones:

1.- “La primera es un ministerio querido, en un presbiterio unido. Trabajar juntos, vivir juntos la misión, y responder fraternalmente a las preguntas y respuestas del hombre contemporáneo. Nos necesitamos unos a otros, desde la transparencia y con sentimientos verdaderos hacia los demás. Saber querernos, aceptarnos y acogernos tal y como somos. Esta es la mejor apuesta que podemos hacer por una verdadera pastoral vocacional.

 

2.- La segunda es un ministerio con los pies en la tierra. Debemos hacer opción por el espacio que se nos ha encomendado, desde el servicio y la dedicación por la misión puesta en nuestras manos. Ser capaces de transmitir la alegría del encuentro con Cristo nos lleva a hacer opción por la persona concreta, sabiendo que hoy no nos podemos permitir la tristeza, sino que, desde nuestra propia debilidad, tenemos que ser personas de esperanza en lo cotidiano, en lo diario, en lo pequeño.

 

3.- Y la tercera es un ministerio arrodillado. Cuando la vida la centramos en Dios, en la oración, en la eucaristía y en la lectura creyente de su paso por nuestra vida y misión encomendada hemos sido fuertes y fieles a pesar de las dificultades propias de esta etapa. El encuentro personal con Dios Padre cada día renueva la ilusión por el ministerio presbiteral a pesar de las debilidades que se experimentan, tanto fuera como dentro de la propia comunidad eclesial. Y arrodillados, servicialmente ante la persona de hoy, especialmente ante aquellos que más sufren.”

El canto junto a la imagen de la Inmaculada  que está en la capilla del Seminario nos unía a todos  en el espíritu de disponibilidad: De tus manos madre hallamos a Dios

 

José Moreno Losada.

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Contraste de Año Nuevo
José Moreno Losada 02-01-2018 | 1:47 | 0

Ser diferente

El presente y el futuro

La imagen puede contener: textoLlego a casa en la noche,  hoy uno de Enero, este día misterioso del año nuevo, el que vamos a numerar con el 2018. Me recojo, mientras me rodean canciones homenaje a Cecilia, que eleva mi sentimiento de nostalgia y de cierta ternura, de belleza y recuerdos entrañables. Pero vengo con el runrún de lo vivido y celebrado. Ayer tras las celebraciones dominicales de la Eucaristía con los mayores en la granadilla y con la comunidad en la parroquia, me desplacé a Mérida  para estar con la familia, con mis hermanos y sus descendientes, hijos, nietos y sus parejas respectivas, un baño de relación amada y entrañable propia de la sangre bendecida con cariño y cuidado frente a la soledad de la que el hombre huye cuando no es querida. Fue una tarde y nochevieja de paz y alegría, una mañana de concierto con la belleza de la armonía y de la sinfonía, una comida familiar con conversación profunda de vida e ilusiones, de proyectos y futuros, de esperanza de vida y de ilusión por vivir unidos y ser fecundos para dar vida a otros y realizar el misterio de la paternidad y de la maternidad. Unos encuentros agraciados y agradecidos entre nosotros y para con Dios al contemplar nuestras vidas en lo positivo.

La imagen puede contener: 3 personas, personas sonriendo, sombrero, niños y primer planoComenzar el año escuchando la vida así, a borbotones, te anima y satisface a los que ya vamos peinando canas. Vemos la vida bajando ya de la cima y estos paisajes animados y profundos de los queridos nos abren el alma. De algún modo esto sana la herida de la ausencia de aquellos que se alegraron con nuestros presentes y que nos mostraron lo que eran los valores más auténticos de la existencia y humana. Los que ya no están pero nos descubrieron el tesoro de la relación fraterna y familiar, como la fuente en la que siempre podríamos beber agua fresca de amor y esperanza. Nos enseñaron a cuidar esa fuente de la familia entrañable, para que no se agote y no se embravezca el , con las malezas por no transitarlo con la asiduidad y el mimo que corresponde, para que no nos perdamos, sin poder llegar hasta allí donde está el agua de la vida.

El horizonte universal de la debilidad

De vuelta a la ciudad, me adentro en la celebración de la Eucaristía en la parroquia, para sentirnos bendecidos por el Dios de la vida y de la Historia, que desde de la figura de María nos invita a ser abiertos de corazón y a saber guardar en él la verdad y lo genuino de la vida que se da en lo diario de lo pequeño e insignificante de un portal, de una aldea, de la vida del pueblo, de los caminos por los que transitan todos… La imagen puede contener: cielo, árbol, césped, exterior y naturalezaY aprovecho para acercarme a visitar y estar con la Tía Victoria, octogenaria, hermana de mi madre Dolores, la única que queda ya de siete hermanos. Allí está ella, con el tío Ramón y su hija Chenchi, casa en la que ha celebrado la Nochevieja. Está rodeado de los suyos, de los que la quieren, pero la senilidad le propicia una soledad existencial en su terminar vital, que hace que le duela la demencia de lo que no puede agarrar porque se le escapa de su alma y le hace ausente. Ahora sólo le toca vivir de recuerdos que ni siquiera puede ordenar convenientemente, con la tristeza de no saber cómo situarse en esta historia, ni entre nosotros. La imagen puede contener: 1 persona, de pie, bebé e interiorIntuye rasgos de afectividad, de sangre, pero le cubre una impotencia que le rompe, entre un yo que para ella misma es desconocido. No hay pasado que pueda agarrar porque todo se fue, no hay presente que determine ella y se cierne en un futuro que no entiende, y se cubre con un sufrimiento que sólo puede ser aliviado con la ternura de aquellos que sí mantienen su memoria, su figura, su historia y, sobre todo, su corazón. Todo ello con la incertidumbre, para sus hijas, de qué será lo mejor y cómo avanzar entre las propias vidas, y la suya, que ya no puede avanzar sin apoyo firme de los que quieran rodearla con ternura y compasión.

Vivir con referencia y ultimidad:La vida, la verdad, el sueño, la vida…

Me sobrecoge el contraste de la visión vivida ayer, anoche, esta mañana, visión de plenitud, de proyectos, de esperanza y motivación y la que he vivido en la conversación y el encuentro con el horizonte de esta tía querida, que me siente como algo suyo y propio, y que me dice al despedirme que yo soy de lo poco que tiene y le queda en esta vida. Un contraste de horizonte, que al comenzar el año me queda con la pregunta sencilla y sincera de qué está en mi horizonte de vida, a dónde me dirijo, qué es lo que busco, qué es lo que vivo, siento y quiero de verdad. No es igual vivir este año, o cada día y momento, sin ese referente de ultimidad, que tener en cuenta la debilidad y finitud a la que nos dirigimos para poder sacar el verdadero quehacer del sentido y de lo que vivimos en el momento, en la historia, en el mundo de las relaciones. No es locura, sino necesidad y grito, buscar el silencio y dejarme invadir por su invitación para entrar en él con el ánimo de beber en la verdad. No puedo seguir en la escalera de lo que acaba en el olvido, en la desaparición de lo agarrado y conseguido, de lo que lleva al lugar en lo que no cuentas porque ya no eres presente, ni tienes promesas… No, hoy me siento llamado a vivir en el horizonte de lo que desaparece porque el vuelo te ha llevado muy alto, porque no quisiste retener nada en vuelos bajos y rastreros, sino gastarme en la altura, sin miedo ni frenos, del momento profundo, de la relación auténtica, de la donación sin límites, de lo vivido con la profundidad, y todo ello sin ir a otro lugar, porque sé que soy yo el que voy viajando y me iré yendo en mi propio venir. Son mis propias olas de ayer las que han comenzado las de hoy, las que me anuncian que ya no voy a volver, que toca caminar con silencio y profundidad en los vaivenes de lo diario, de este año, de este momento que vuelve abrirse como posibilidad, no para agarrar la vida y detenerla, sino para vivirla en el vuelo de la libertad y de la verdad, sabiendo que son pura búsqueda y nunca posesión. Y recojo el guante de Mafalda: “No es el año nuevo, 2018, el que tiene que ser diferente, sino tú”.

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.