Hoy
img
Autor: jose.moreno.losada_933
Curas de oro y plata
img
José Moreno Losada | 09-01-2018 | 3:46| 0

“Seamos sacerdotes de Jesucristo sin más”

Celso Morga con su presbiterio en Badajoz

La imagen puede contener: 3 personas, personas sonriendo, personas de pie y exteriorAyer, un año más, el presbiterio de Mérida-Badajoz se reunía para celebrar un encuentro fraternal navideño junto al pastor de la diócesis, don Celso Morga, en el seminario Metropolitano de san Atón de Badajoz. Siempre se aprovecha este evento para homenajear colectivamente a los compañeros que cumplen sus celebraciones jubilares de 25 y 50 años de ministerio en la Iglesia – Palabras delegado del Clero– . Unos, con sus cincuenta años, a punto de cumplir, o recién cumplidos, otros con sus setenta y cinco, en las mismas circunstancias. Y en medio yo y un buen grupo de sacerdotes que estamos de puente o en medio de esas generaciones. Eso me daba un sentimiento en la celebración de contemplación y acción de gracias, notando en el ambiente que era el sentimiento común compartido tanto en el acto de homenaje con sus lecturas creyentes, como en la celebración de la Eucaristía en la que el Arzobispo nos invitaba a ser sin más adjetivos sacerdotes de Jesucristo, y en la comida de hermanos en la que no faltó ni la alegría ni el buen vino de la tierra.

Generación intermedia

La imagen puede contener: cielo, nube y exteriorAnte los mayores porque fueron nuestros referentes, entre ellos había más de un formador y profesor nuestro en la época del seminario, con ellos dimos pasos hacia el ministerio y con ellos nos iniciamos en nuestras andaduras ministeriales, tan plurales y enriquecedoras. Les estamos muy agradecidos y nos gustaría respetarlos profundamente hasta su despedida final, hacerlo con ternura y cariño para que puedan sentir siempre nuestro agradecimiento, aunque alguna ver fuéramos jóvenes críticos con ellos, como ahora lo serán los más nobeles con nosotros, daba su buena salud y formación.

Ante los para nosotros, todavía jóvenes o muy jóvenes, el deseo de dar gloria a Dios, porque los hemos visto crecer desde pequeños, algunos con once años, hasta esta plenitud humana y sacerdotal que gozan y de la que nos sentimos orgullos, porque de alguna manera les hemos pasado el testigo, hemos compartido con ellos ilusiones y tareas, y no dejan de ser acicate y , a veces aguijón, para que no nos durmamos en los laureles, ni entremos en esa etapa en la que se comienza a oír “yo ya…”, como rendidos a un momento que se presenta nuevo. Ahora son ellos los que están ahí para llevar el peso más fuerte de nuestra iglesia y de nuestra misión como presbiterios, y con ellos queremos ser nuevos y graciosos para esta historia que nos ha tocado vivir. Entre unos y otros, los dorados y los plateados, nosotros nos sentimos generación intermedia, y nos gustaría saber con la sabiduría de los mayores y soñar con los sueños, cargados de realismo, de estos sacerdotes consolidados en esa edad media tan fecunda y profunda.

La sabiduría de los mayores

La imagen puede contener: una o varias personas, sala de estar e interiorLos mayores, en su celebración dorada, con sabiduría de última etapa – en labios de Francisco Barroso- dando razones de una vida y un ejercicio, que tras muchas etapas, van coronando con alegría y satisfacción, dando pautas y claves de lo que es una entrega que merece la pena, y deseando vivir ahora con la paz de lo sentido en acción de gracias y todavía con bastante disponibilidad. Les toca ejercer de “simeones” en el templo y en la calle, para agarrados a la cruz y a la esperanza decirnos que “ahora el Señor puede dejarlos irse en paz porque sus ojos han visto al salvador…”, pero que van a estar en alabanza hasta que ese momento les llegue y ellos estén con las velas encendidas. Hasta con belleza literaria propia de los hombres sabios y sencillos – con el espíritu de Antonio Bellido-, nos dan el decálogo de lo único importante desbrozando para un sacerdote, en su singularidad de hombre de Dios y del pueblo, lo que es el único mandamiento: “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos.”

La madurez novedosa de los plateados

Los plateados –por boca de Nico Silos- , en plenitud de vida y acción ministerial, nos hablan ya de consolidación y planteamientos, sacerdotales centrales que han descubierto en su quehacer ministerial y con los cuales quieren vivir y ser fieles en su tarea. De alguna manera nos dicen que no creen o sirven porque nosotros, los de en medio, se lo hayamos dicho o acompañado, sino porque ellos mismos lo han visto y han creído que merece la pena ser sacerdote en medio de este mundo y de esta iglesia, con modos y formas que han de ser nuevas y auténticas. Y para eso nos marcan las líneas y perspectivas en las que creen. Me tomo la libertad traer a este espacio particular las claves o conclusiones que nos ofrecían los que cumplían sus veinticinco años de ministerio en su lectura creyente de lo vivido:

Claves de un ministerio descubierto en el vivir entregado

La imagen puede contener: una o varias personas e interiorCada trayecto recorrido, cada paso dado, nos ha ido adentrando aún más en la dimensión de la llamada al ministerio y la respuesta al mismo, que creemos que tiene su raíz en tres dimensiones:

1.- “La primera es un ministerio querido, en un presbiterio unido. Trabajar juntos, vivir juntos la misión, y responder fraternalmente a las preguntas y respuestas del hombre contemporáneo. Nos necesitamos unos a otros, desde la transparencia y con sentimientos verdaderos hacia los demás. Saber querernos, aceptarnos y acogernos tal y como somos. Esta es la mejor apuesta que podemos hacer por una verdadera pastoral vocacional.

 

2.- La segunda es un ministerio con los pies en la tierra. Debemos hacer opción por el espacio que se nos ha encomendado, desde el servicio y la dedicación por la misión puesta en nuestras manos. Ser capaces de transmitir la alegría del encuentro con Cristo nos lleva a hacer opción por la persona concreta, sabiendo que hoy no nos podemos permitir la tristeza, sino que, desde nuestra propia debilidad, tenemos que ser personas de esperanza en lo cotidiano, en lo diario, en lo pequeño.

 

3.- Y la tercera es un ministerio arrodillado. Cuando la vida la centramos en Dios, en la oración, en la eucaristía y en la lectura creyente de su paso por nuestra vida y misión encomendada hemos sido fuertes y fieles a pesar de las dificultades propias de esta etapa. El encuentro personal con Dios Padre cada día renueva la ilusión por el ministerio presbiteral a pesar de las debilidades que se experimentan, tanto fuera como dentro de la propia comunidad eclesial. Y arrodillados, servicialmente ante la persona de hoy, especialmente ante aquellos que más sufren.”

El canto junto a la imagen de la Inmaculada  que está en la capilla del Seminario nos unía a todos  en el espíritu de disponibilidad: De tus manos madre hallamos a Dios

 

José Moreno Losada.

Ver Post >
Contraste de Año Nuevo
img
José Moreno Losada | 02-01-2018 | 1:47| 0

Ser diferente

El presente y el futuro

La imagen puede contener: textoLlego a casa en la noche,  hoy uno de Enero, este día misterioso del año nuevo, el que vamos a numerar con el 2018. Me recojo, mientras me rodean canciones homenaje a Cecilia, que eleva mi sentimiento de nostalgia y de cierta ternura, de belleza y recuerdos entrañables. Pero vengo con el runrún de lo vivido y celebrado. Ayer tras las celebraciones dominicales de la Eucaristía con los mayores en la granadilla y con la comunidad en la parroquia, me desplacé a Mérida  para estar con la familia, con mis hermanos y sus descendientes, hijos, nietos y sus parejas respectivas, un baño de relación amada y entrañable propia de la sangre bendecida con cariño y cuidado frente a la soledad de la que el hombre huye cuando no es querida. Fue una tarde y nochevieja de paz y alegría, una mañana de concierto con la belleza de la armonía y de la sinfonía, una comida familiar con conversación profunda de vida e ilusiones, de proyectos y futuros, de esperanza de vida y de ilusión por vivir unidos y ser fecundos para dar vida a otros y realizar el misterio de la paternidad y de la maternidad. Unos encuentros agraciados y agradecidos entre nosotros y para con Dios al contemplar nuestras vidas en lo positivo.

La imagen puede contener: 3 personas, personas sonriendo, sombrero, niños y primer planoComenzar el año escuchando la vida así, a borbotones, te anima y satisface a los que ya vamos peinando canas. Vemos la vida bajando ya de la cima y estos paisajes animados y profundos de los queridos nos abren el alma. De algún modo esto sana la herida de la ausencia de aquellos que se alegraron con nuestros presentes y que nos mostraron lo que eran los valores más auténticos de la existencia y humana. Los que ya no están pero nos descubrieron el tesoro de la relación fraterna y familiar, como la fuente en la que siempre podríamos beber agua fresca de amor y esperanza. Nos enseñaron a cuidar esa fuente de la familia entrañable, para que no se agote y no se embravezca el , con las malezas por no transitarlo con la asiduidad y el mimo que corresponde, para que no nos perdamos, sin poder llegar hasta allí donde está el agua de la vida.

El horizonte universal de la debilidad

De vuelta a la ciudad, me adentro en la celebración de la Eucaristía en la parroquia, para sentirnos bendecidos por el Dios de la vida y de la Historia, que desde de la figura de María nos invita a ser abiertos de corazón y a saber guardar en él la verdad y lo genuino de la vida que se da en lo diario de lo pequeño e insignificante de un portal, de una aldea, de la vida del pueblo, de los caminos por los que transitan todos… La imagen puede contener: cielo, árbol, césped, exterior y naturalezaY aprovecho para acercarme a visitar y estar con la Tía Victoria, octogenaria, hermana de mi madre Dolores, la única que queda ya de siete hermanos. Allí está ella, con el tío Ramón y su hija Chenchi, casa en la que ha celebrado la Nochevieja. Está rodeado de los suyos, de los que la quieren, pero la senilidad le propicia una soledad existencial en su terminar vital, que hace que le duela la demencia de lo que no puede agarrar porque se le escapa de su alma y le hace ausente. Ahora sólo le toca vivir de recuerdos que ni siquiera puede ordenar convenientemente, con la tristeza de no saber cómo situarse en esta historia, ni entre nosotros. La imagen puede contener: 1 persona, de pie, bebé e interiorIntuye rasgos de afectividad, de sangre, pero le cubre una impotencia que le rompe, entre un yo que para ella misma es desconocido. No hay pasado que pueda agarrar porque todo se fue, no hay presente que determine ella y se cierne en un futuro que no entiende, y se cubre con un sufrimiento que sólo puede ser aliviado con la ternura de aquellos que sí mantienen su memoria, su figura, su historia y, sobre todo, su corazón. Todo ello con la incertidumbre, para sus hijas, de qué será lo mejor y cómo avanzar entre las propias vidas, y la suya, que ya no puede avanzar sin apoyo firme de los que quieran rodearla con ternura y compasión.

Vivir con referencia y ultimidad:La vida, la verdad, el sueño, la vida…

Me sobrecoge el contraste de la visión vivida ayer, anoche, esta mañana, visión de plenitud, de proyectos, de esperanza y motivación y la que he vivido en la conversación y el encuentro con el horizonte de esta tía querida, que me siente como algo suyo y propio, y que me dice al despedirme que yo soy de lo poco que tiene y le queda en esta vida. Un contraste de horizonte, que al comenzar el año me queda con la pregunta sencilla y sincera de qué está en mi horizonte de vida, a dónde me dirijo, qué es lo que busco, qué es lo que vivo, siento y quiero de verdad. No es igual vivir este año, o cada día y momento, sin ese referente de ultimidad, que tener en cuenta la debilidad y finitud a la que nos dirigimos para poder sacar el verdadero quehacer del sentido y de lo que vivimos en el momento, en la historia, en el mundo de las relaciones. No es locura, sino necesidad y grito, buscar el silencio y dejarme invadir por su invitación para entrar en él con el ánimo de beber en la verdad. No puedo seguir en la escalera de lo que acaba en el olvido, en la desaparición de lo agarrado y conseguido, de lo que lleva al lugar en lo que no cuentas porque ya no eres presente, ni tienes promesas… No, hoy me siento llamado a vivir en el horizonte de lo que desaparece porque el vuelo te ha llevado muy alto, porque no quisiste retener nada en vuelos bajos y rastreros, sino gastarme en la altura, sin miedo ni frenos, del momento profundo, de la relación auténtica, de la donación sin límites, de lo vivido con la profundidad, y todo ello sin ir a otro lugar, porque sé que soy yo el que voy viajando y me iré yendo en mi propio venir. Son mis propias olas de ayer las que han comenzado las de hoy, las que me anuncian que ya no voy a volver, que toca caminar con silencio y profundidad en los vaivenes de lo diario, de este año, de este momento que vuelve abrirse como posibilidad, no para agarrar la vida y detenerla, sino para vivirla en el vuelo de la libertad y de la verdad, sabiendo que son pura búsqueda y nunca posesión. Y recojo el guante de Mafalda: “No es el año nuevo, 2018, el que tiene que ser diferente, sino tú”.

Ver Post >
Navidad, silencio por favor
img
José Moreno Losada | 26-12-2017 | 11:43| 0

Nacimiento felicitación

En mis últimas lecturas he sido tocado de un modo especial por un pequeño libro de Pablo d´Ors titulado ‘Biografía del silencio’, lo sigo releyendo desde mi propio ser y vivir, no tanto por lo que dice sino por lo que me evoca y sugiere desde la realidad de cada día, sobre todo desde lo que se mueve y noto en mi interior. Él trabaja con una clave fundamental que podemos compartir todos y que está cercana a la de Nietzsche cuando afirma «que quien tiene un por qué para vivir resiste cualquier cómo», o a la de Saint-Exupery, en el Principito, cuando sostiene que «lo esencial es invisible a los ojos porque sólo se ve bien con los ojos del corazón». La clave de la biografía del silencio está precisamente en eso, en desnudarse ante la realidad y adentrarse en la intemperie de lo que es, para ser realmente cada uno lo que somos en lo profundo. Se trata de no deformar, con nuestros ruidos y exterioridades, lo más profundo y lo más auténtico, ni dejarnos avasallar por el ruido ensordecedor que provoca tanta insatisfacción y que radica en el fracaso y en el sinsentido de una apariencia revestida del hacer, el tener, el poder e, incluso, del placer inseguro y pasajero.

Recientemente fallecía el sociólogo Bauman, que analizaba nuestra sociedad actual y su cultura, calificándola como «líquida», término que en principio puede parecer hasta ambiguo o ambivalente, porque si por un lado nos habla de ausencia de solidez y firmeza, para posible fundamentación segura, por otro nos abre al mundo de las posibilidades y de la flexibilidad, de poder dar formas y modos que sean nuevos y respondan a nuevos tiempos. Pero su interpretación era profética en el análisis, demandando una buena revisión. Según él, vivimos en una sociedad líquida, es decir inestable y fugaz. La globalización y el consumismo deshumanizan al hombre. El mundo está en constante cambio, todo está regido por el dinero, el individualismo y la búsqueda de poder.

La sociedad del compra y tira ha impregnado también las relaciones humanas. Se trataría como una revitalización, agigantada, del principio filosófico de Heráclito cuando afirmaba que «nadie se puede bañar dos veces en el mismo río», porque el agua del río está constantemente cambiando. Siglos después, Bauman, avisa del peligro que supone llevar esta corriente cambiante al ser, al vivir, al sentir, y hasta el mismo amor de los humanos, donde puede llegar a ser tan normal cambiar de móvil como de pareja. Se trata de los efectos de la insoportable levedad del ser, hasta en el amor. Por ese camino la Navidad está agotada, la divinidad se escapa de lo humano mucho más que lo humano de lo divino, porque aterrizan divinidades que ocupan todo el pensar, sentir y el hacer de la humanidad y de la historia. Se mueven hilos, aparentemente solos, que están dirigidos desde claves y valores muy concretos y dualistas, anverso y reverso de la moneda-valor en curso, como: el consumo-placer, la riqueza-eficacia, el poder-desigualdad, rapidez-inseguridad, hipercomunicación-soledad. Los intereses, organizados planetariamente, se divinizan y someten la historia mundial: mercados, políticas, ideologías, fuerzas; todo con halo de misterio insondable para los humanos, con una realidad que envuelve y determina en el desconocimiento de nosotros mismos, sin poder hacer nada.

Avisa Pablo d´Ors, en ‘Biografía del silencio’, cómo el ser humano de a pie, que busca vivir y que su vida tenga sentido, huye adentrándose en su propio yo por caminos que le despojan de su ser y su verdadero sentir. Ante el miedo de divinidades tan impuestas, nos centramos en un yo con armaduras férreas para conseguir ser fuertes en la realidad y aliarnos con ejércitos ganadores, buscando la excelencia en los caminos del éxito, el triunfo, el consumo, el poder, el placer. Y entendiendo que todo lo que obstaculiza alguno de estos objetivos es destructivo y acaba con la vida, con nuestra seguridad y nuestra felicidad. Cuando esto ocurre el dogma de lo externo se impone como la dosis necesaria de la vida. Entregamos el alma y salir de este enredo vital no es fácil, es todo un reto.

En esta sociedad líquida para evitar el ahogo, el primer paso, con necesidad farmacéutica de urgencia, ha de ser el camino del silencio, o lo que es lo mismo, dejar a la realidad que sea y propiciar que ante la realidad también aparezca lo que realmente nosotros mismos somos ante ella. El silencio como camino de autenticidad –búsqueda de nuestro yo–, no se trata de huir y alejarse de lo real, sino adentrarse en ello sin armadura ni seguridades falsas, abiertos a la intemperie para ser en el mundo, estar en él, dejarnos hacer y vivir desde lo más auténtico y verdadero que existe en nuestro interior. Pasar de ser desalmados a almados, desarmarnos para armarnos con la verdad de la vida. En cristiano es lo que se propone en el misterio de la Navidad, cuando celebramos la encarnación de lo divino, la aceptación de que Dios se da en lo más humano, sin más caretas ni disfraz que lo cubra, no puedes estar más claro el Evangelio lucano, lo proclama el ángel en la noche de la Navidad, en la noche de la humanidad-divina: «Ésta será la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». La humanidad hoy tiene que volver a ella misma, convertirse, y adentrase en su interior por el camino de la desnudez y la intemperie, estamos llamados a ser, en hacernos por dentro está la verdadera felicidad, porque ésta es una tarea interior. No hay otro camino o verdad, o nos abrimos al ser, al espíritu de la vida, o sucumbiremos ahogados en lo falsedad de una liquidez que está ahogando a la historia actual en la patera de este siglo. No hagamos ruido en la Navidad, silencio divino por favor.

Ver Post >
Visita al Belén desde los pequeños…
img
José Moreno Losada | 20-12-2017 | 11:35| 0

Escuchar una homilía

En alguna ocasión escuché que el pastor debe saber ser oveja. Discípulo, me gusta ser discípulo, y por eso a veces ocupo lugar en los bancos del templo para escuchar  la homilía de un sacerdote. Lo hago en mi propia parroquia con Paco Maya y eso me ayuda y me alimenta en mi fe. Ayer estuve en una celebración navideña de Cáritas, en la parroquia de Jesús Obrero, en el cerro de Reyes, y nos dirigió la homilía Antonio Sáenz Blanco. Lo hizo con  una profundidad y unas claves evangélicas, a la par que pedagógicas, que me sedujo. Le rogué que me la enviara  y aquí me tenéis compartiéndola a diestro y siniestro, creo que la invitación que nos hace a visitar el Belén – viviente de verdad y de hoy- es excelente para nuestra reflexión y oración en estos días.  Este guión nos ayudará a buscar el verdadero silencio y contemplación al que nos invita la Navidad Cristiana.

belenEL BELÉN DESDE CÁRITAS…

Aunque en cada comunidad hay un equipo de Cáritas, Cáritas somos todos. Todos somos parte de esta familia, todos implicados en su tarea de servicio, promoción, incidencia, denuncia…

Adviento-Navidad, tiempo de celebrar la cercanía, la presencia de Dios en medio de nuestra historia, un Dios hecho carne, un Dios que camina con nosotros, que no es de barro, pero sí se embarra.

El portal y los portales

En estos días, que también son de conversión profunda, os invito a hacer un ejercicio: visitar belenes. Una mirada al Belén, al más famoso de los portales. ¡Ay los portales!, sobre todo los bancarios. Son puerta de entrada para acceder al dinero y al confort y, al mismo tiempo, refugio-dormitorio para los excluidos. Parece que la historia se repite y siguen siendo espacios de contradicción.

Hace mucho tiempo, una noche cualquiera, ahí, en un portal, en un espacio de exclusión, se hace presente, según anunció un pregonero, “el Mesías, el Señor”. Qué hermoso anuncio y qué desconcertante la señal que lo complementó: “Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. Dios hace opción por la pobreza, la pequeñez, la debilidad. Necesita de nosotros. La gran luz, las grandes conquistas surgen de lo pequeño, nacen de abajo, de lo aparentemente insignificante. Los lugares de exclusión son el espacio vital de Cáritas, su razón de ser. Ahí tiene que descubrir al Señor y visibilizarlo.

José y los sueños

Mirada a José, aparentemente un dormilón que se sueña con los angelitos. No es así. Más bien sueña con los ojos abiertos, tiene los pies en el suelo y, sabiendo sortear leyes y dificultades,  protege a su María,  y evita los peligros para su familia, aunque para ello tenga que convertirse en un inmigrante desplazado.  A Cáritas nos enseña a no dejarnos vencer por los obstáculos, despertar de nuestros letargos, rutinas, hábitos enquistados y hacer lo que nos dice “el ángel del Señor”.

María, mujer,mujer

María. Mirarla es reconocer la deuda inmensa que la Iglesia y  el mundo tenemos con las mujeres. Ella es escucha, acogida, disponibilidad, ponerse en camino hacia donde la llama la necesidad, reconocimiento de las opciones y acciones magníficas de Dios en favor de los pobres y oprimidos, fuente de alegría.  De ella podemos decir que es contemplativa en la acción, mística y profecía. Ahí tiene Cáritas un buen espejo donde mirarse.

La vida de cada día… los pastores 

Al Belén le da un ambiente especial la gente sencilla. Son la mayoría: personas lavando, forjando, haciendo pan, sembrando, tocando la flauta, sacando agua… Son la imagen de trabajadores, voluntarios y destinatarios de la acción de Cáritas, que conformamos esta familia.  Entre ese grupo tienen protagonismo los pastores. Son trabajadores, pertenecientes a un pueblo pobre, oprimidos por un fuerte imperio, sometidos a impuestos que aumentaban su pobreza; gente que vive a la intemperie, pero organizados, realizando el trabajo por turnos; están en grupo, lo que siempre es un arma de defensa y herramienta de transformación. En medio de la noche y de su noche ellos reciben un anuncio luminoso: “Os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor”. Cáritas tiene que ser ángel que se acerque a la gente sencilla, sea parte de ella, conozca sus necesidades, les ayude a descubrir sus opresiones, analice con ella la realidad, discierna la voluntad de Dios y anuncie y haga creíble el mensaje esperanzador de la posibilidad de construir organizadamente un cielo nuevo y una tierra nueva donde habite la justicia y haya vida digna para todos. Así la noche irá dando paso a la aurora de la salvación.

Los magos y la caridad política

Hay una canción que dice: “No sé si eran reyes, no sé si eran tres; lo más importante es que fueron a Belén”. Los Magos son gente inquieta, inconformistas, buscadores. En algo tan cotidiano como una estrella ven un signo de algo nuevo. Eso les hace ponerse en camino, dejando su confort. Ellos experimentan que llegar a la meta que uno se traza en la vida no es fácil. En todo proyecto aparecen luces y sombras, alegrías y tristezas, esperanzas y desalientos. No se rinden, son constantes y, con actitud de dejarse ayudar, preguntan para despejar sus dudas e ignorancias. Experimentan asimismo que hay poderes malignos, que se encierran en la seguridad de sus castillos  y echan mano a la mentira y al crimen si hace falta, para sofocar los cambios que ponen en peligro sus privilegios. Caminando unidos e interpretando correctamente los signos, se encuentran con el Señor, se desborda su generosidad y regresan por otro camino, que no significa cambio de ruta, sino hacerla con valores nuevos.

El Belén está fuera y busca la libertad

Resultado de imagen de antonio saenz blancoNo es fácil el camino que Cáritas emprende cada día. Pero no puede renunciar a ponerse en marcha, a ser una Iglesia en salida, a ser un hospital de campaña, a vivir con corazón compasivo y entrañas de misericordia, a estar atenta a los signos de los tiempos, a hacer alianza con personas e instituciones que tienen en su horizonte hacer este mundo más humano, a no plegarse ante los poderosos, a no perder su libertad ni siquiera a cambio de su propia preservación, a seguir descubriendo cada día a su Señor en los lugares de pobreza y marginación.

Cáritas ha de tener forma de estrella y luz

Y terminamos con la estrella. Guía hacia el que es portador de un mundo nuevo, donde brillan la libertad, la justicia, la paz, la solidaridad, la acogida, el acceso real de todos a los bienes de la vida. Cáritas tiene que proyectar ráfagas esperanzadas que hagan creíble que otro mundo es posible, ser estrella que visibilice socialmente las realidades sombrías e incidir para que ocupen lugares preferenciales en las agendas públicas.

Ande, ande…

Dejando burro y vaca para otra ocasión, ojalá nuestras visitas a los belenes nos hagan tomar conciencia de que tu compromiso – el de Cáritas y el de cada uno- mejora el mundo.

Antonio Sáenz Blanco. Párroco del Cerro de Reyes. Badajoz.

Ver Post >
Prohibido robar la alegría – la Navidad- a los niños
img
José Moreno Losada | 16-12-2017 | 10:55| 0

Un día de esperanza, igualdad y luz

Acabo de llegar a casa, tras una jornada de vivencia evangélica y comunitaria de una riqueza inefable, y ahora me toca retomar lo que mañana será mensaje homilético en la eucaristía.En el día de hoy nos hemos reunido miembros de los movimientos de los estudiantes católicos –JEC- y de profesionales cristianos –PX- ambos de acción católica especializada. Cada grupo ha trabajado sus reflexiones propias de cada ambiente, edad y procesos. Los profesionales seguimos con el tema de la igualdad desde los ámbitos propios de las profesiones,  hemos rescatado gestos, personas, procesos que están dando señales verdaderas de que es posible trabajar a favor de una igualdad evangélica, donde las personas están en el centro de la sociedad y de todos los quehaceres y servicios. Ha sido una lluvia de grandeza en lo pequeño, de pobrezas que enriquecen, de alabanza a lo público bien gestionado como camino de justicia y dignidad para todos, especialmente para los más débiles, de cómo la igualdad del Reino y de la bondad sólo es asequible desde la apuesta por perder en el camino del éxito, de la eficacia y del poder, a favor de lo más humano y realizador.

Jóvenes con sabiduría divina, seguidores de Jesús

Los jóvenes estudiantes también han hecho sus reflexiones propias buscando dónde está la verdadera luz, la que conduce a la construcción de las personas auténticas y originales, esas que son capaces de escuchar al ángel de la encarnación que anuncia a Jesús de Nazaret como verdadero modelo de los jóvenes inquietos y comprometidos. Y cómo tienen que luchar para que no les deslumbren las estrellas de la rivalidad, la separación, el individualismo, el consumismo, la indiferencia… Y han manifestado su fe en lo que es el centro de la celebración cristiana de la Navidad, el Jesús de Nazaret, que estuvo dispuesto a ser para los demás y ofrecer un modo de vida fraterno que lleve a la verdadera felicidad y a la auténtica alegría. Después hemos celebrado la Eucaristía juntos, con la palabra de Dios proclamada por los niños y jóvenes, la llamada a la alegría divina, a la que es auténtica y para siempre, que no es falaz y engañosa, ni pasajera.

Los niños y el Belén:   Armando el Belén

Han sido los niños quiénes nos han recordado con un mural dibujado por ellos que el centro de todo es Jesús, que las personas más cercanas a él y que mejor vivieron la navidad fueron José y María, que eran muy sencillos. Que los reyes se postraron ante él porque en su pobreza traía la mayor riqueza, el regalo de la salvación, y que por eso había en el portal muchas estrellas que representaban la alegría y muchos corazones encendidos que nos recordaban que nada hay más valioso, ni más divino y humano, que el verdadero amor.

Del rosa y el cielo encendido: estad alegres   –   El rosa del atardecer

Y en la tarde he visto el atardecer encendido con un color rosa violeta que se transformaba en rojizo de fuego, que anunciaba el paso por la noche para una mañana de eternidad encendida en el amor y que no tiene vuelta de hoja. Y he recordado que mañana es el tercer domingo de Adviento, que se llama “Gaudete”, de la alegría. Se escuchará al apóstol que nos da como el undécimo mandamiento: “Estad alegres”. La iglesia pone para ese día el color litúrgico rosa, que también se usa en otro domingo de cuaresma, en que se invita a la alabanza y la confianza en el camino a la cruz. Rosa como el atardecer de hoy. Yo sentía alegría profunda por lo vivido y compartido hoy, todo acabó con una comida comunitaria sencilla y genial, familiar y alegre, cada uno puso algo y sobró de todo, culminando con un café para los mayores que somos más tardones y nos regodeamos cuando nos encontramos.

La casulla rosa y el corazón de Manolo

La imagen puede contener: 4 personas, personas sentadas e interiorY lo identificaba con una señal sencilla pero reveladora, porque hace unos días llegó mi amigo Manolo  –tras un accidente casi mortal y una rehabilitación muy larga y dolorosa- con Loli, su mujer, y Adela –una de sus hijas- con su pareja, para traerme un regalo que yo no podía imaginar. Él es un hombre de Dios lleno de vida, ánimo y alegría sin fondo.

La imagen puede contener: 1 persona, sonriendo, sentado e interiorEs cierto que no podía imaginarlo, dije que podía ser esto, aquello, lo otro… no acerté. Me entregó una caja, la abrí con expectación, y me quedé sorprendido al ver que dentro de la caja venía una casulla de las que usamos para celebrar la eucaristía. Pero era en la oscuridad y no puede observar bien el color, él me llevó a la luz y me dijo:” fíjate en el color”, es rosa¡  Le hacía mucha ilusión regalarme una casulla del color litúrgico de la alegría, la había buscado por muchos sitios, y se la habían enviado de Galicia. Yo no sabía qué decir, le reñí por gastar su dinero en algo para mí, etc. Y además en algo que se usa dos veces al año, pero me rindió con su explicación: “Hace mucho tiempo que tenía ganas de hacerte este regalo, descubro en ti a un sacerdote con mucha alegría, a mí me la transmites y quería decírtelo así, quería que tú te pusieras esta casulla en el domingo de la alegría como símbolo de tu vida y como expresión de lo que yo quiero que nunca te falte y se lo pido a Dios y a la Virgen María, que como buen salesiano sabes que la amo, ella también fue muy alegre…” Y yo, como no podía ser menos, me abracé a él y a su esposa, y prometí que este domingo la estrenaría con mucha alegría y que mi predicación haría referencia a este símbolo, a este color.

No les robemos la navidad, tienen derecho a la alegría:  

La imagen puede contener: 1 persona, exterior¿Soy alegre? No lo sé, pero si estoy convencido de que no tengo derecho a permitirme la tristeza, me refiero a aquella que nace de la soberbia de vivir centrado desde ti mismo y creer que te falta mucho, e incluso que eres muy defectuoso; eso te da una tristeza que no nace del amor sino del desamor. Cuando hay amor, puede haber dolor e incluso tristeza amorosa, pero no faltará la alegría del alma, la que orienta desde el sentido y la esperanza, más allá incluso del fracaso y la debilidad. Esa alegría es la que trae la navidad y la pascua de la resurrección, la que es profunda y plenifica el interior de cada hombre, la que verifica que la felicidad es una tarea interior.La imagen puede contener: una o varias personas Los niños han estado revoleteando todo el día entre nosotros, los jóvenes y los mayores, llenos de una alegría sana sin oscuridad ni corrupción, y pensaba yo esta tarde que no tenemos derecho a robarles la verdadera navidad, que tenemos la responsabilidad de ayudarles a descubrir el camino de la verdadera alegría, a no falsearla y desvirtuarla para hacérsela fácil y externa. Así que mañana celebraré con la mayor alegría del mundo, y con la mejor casulla rosa, el tercer Domingo de Adviento, lo haré abrazado a Manolo –que es todo un ejemplo de fe para mí- y su familia, con todos los niños de la parroquia que tienen derecho a que no les robemos la auténtica navidad, la que habla de la verdadera alegría, y pediremos al Señor que nos siga enviando a ángeles humanos que nos recuerden: “No temáis , alegraos, os ha nacido un salvador…”

 

 

La imagen puede contener: 1 persona, de pie e interior

Ver Post >
Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.